El comportamiento de unos pocos irresponsables no debe empañar el resultado final del Rallysprint de Rudaguera

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El Rallysprint e Rudagüera no solo deja la reflexión en el aspecto deportivo (que puedes consultar aquí), si no que hay que reflexionar y analizar otras cuestiones fuera del aspecto deportivo que en esta prueba han sido muy importantes para el futuro de este deporte.
Mucho trabajo han realizado los integrantes de la Escudaría Pe Flash en la organización del Rallysprint de Rudagüera, prueba que ha supuesto la vuelta de la competición a las carreteras cántabras y que era un difícil examen ante muchos ojos. Ayudados por la propia Federación Cántabra de Automovilismo y por muchos otros miembros de diferentes escuderías, el resultado ha sido, bajo nuestro punto de vista, muy positivo.
Se ha demostrando una vez más que este deporte es responsable y que sabe adaptarse a todas circunstancias, por muy difícil que éstas sean.
Ya no solo había que poner en marcha el habitual protocolo de seguridad que siempre se ha aplicado en las pruebas de competición, si no que aquí se sumaban las medidas sanitarias que en estos tiempos hay que aplicar. Mucho trabajo extra que se ha llevado a cabo con una gran profesionalidad, cuidando todos los detalles y con una implicación por parte de todos que ha propiciado que la nota final sea de un notable alto, siendo unos pocos irresponsables “espectadores”, los únicos que han evitado que la nota fuera de sobresaliente en el computo general de la prueba.
Lo dijimos los días previos a la prueba, que aunque solo fuera por respeto al trabajo de toda la organización, todos los que acudiéramos a la prueba teníamos que colaborar con un comportamiento correcto. Pero como en todos los ordenes de la vida, siempre hay gente que no tiene el más mínimo respeto por los demás y son causa de que, como sucedió en Rudagüera, por su comportamiento se vea perjudicado el espectáculo y se privó a los muchos aficionados que estaban en la prueba de ver las tres pasadas al completo.
Lo más lamentable, es que alguno de estos irresponsables “lucían” camisetas de alguno de los pilotos participantes. Una autentica pena y flaco favor hacen a esos pilotos que, en alguno de los casos, creemos tienen un muy prometedor futuro en este deporte, pero que con compañías y apoyos como estos, es muy probable que acaben, sin tardar mucho, conformándose con ver las carreras desde la cuneta, esperando que si así es, lo hagan con la educación y respeto a los comisarios que no tienen sus seguidores.
Cabe destacar, y de manera muy importante, el trabajos de todos los que estuvieron trabajando en la prueba. Desde la dirección de carrera al último comisario, que pusieron todo de su parte para que los equipos participantes y los miles de aficionados que se dieron cita ayer en Rudagüera, podrían disfrutar del regreso de las carreras a Cantabria. Carreras que no hay que olvidar, son un espectáculo gratuito para quienes vamos a disfrutarlas.
Ahora esto ya esta en marcha (por fin), esperando que la actual situación sanitaria mejore cuanto antes y podamos seguir viviendo y disfrutando de este deporte tan espectacular como apasionante.
Las siguientes citas, el 18 y 19 de septiembre en Los Corrales de Buelna, donde ojalá, solo estén los buenos aficionados. El resto sobra.

El comportamiento de los aficionados fue, en un 99 por ciento, perfecto

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